QUIERO SER UNA ESTRELLA PORNO.

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Quien nunca haya visto porno que tire la primera piedra. ¿Qué significa el porno hoy en día? Por un lado, ha transformado la manera en la que las personas ven e interpretan lo que es el sexo, y por otro, le da un rol a la mujer que a primera vista no es malo. Me explico: uno llegaría a pensar que las actrices porno son mujeres que están conscientes de la libertad que tienen sobre su cuerpo, que son personas que se han empoderado y son capaces de gritarle a este mundo machista y consumista: “soy la dueña de mi sexualidad y la exploto a mi manera”. Suena bien, ¿no? Nada más libre que decir “me gano la vida con mi cuerpo…so what?”. Digo, yo soy de las personas que piensa que cada uno es libre de hacer lo que quiera con su cuerpo, y para ser más específica, cada mujer puede hacer lo que se le venga en gana con su vagina. Luego uno se pone a pensar y llega a la inocente pregunta de ¿cuál es la diferencia entre ser una porn star y una prostituta? Por mi parte, no creo que sea malo dedicarse a alguna de estas dos profesiones; son modos de vivir, es dinero que entra y sirve para pagar las cuentas. Yo no me aguanto ese discurso mojigato que tienen algunas personas (mayoría mujeres, lo que me preocupa y me irrita más) de que el vivir del sexo es sinónimo de no respetarse ni quererse. Es tan molesto escuchar a alguien decir que Fulana no se respeta a sí misma porque se acuesta con no sé cuántos porque se le da la gana , como oír a una persona decirle a una mujer que “ella sí se valora porque no se ha acostado con más de dos personas en su vida. Como dicen por ahí,

“Ser virgen no te hace santa, y tener sexo no te hace una puta”.

Desde mi inexpertísima opinión, valorarse a sí mismo no tiene nada qué ver con cuántas personas se ha tenido relaciones sexuales. Acá les boto una pregunta cliché: ¿por qué un tipo que se acuesta con no sé cuánta vieja es del putas, mientras que una mujer que hace lo mismo es una puta? Qué bonita sociedad tan hipócrita en la que vivimos. Pero alto, ahora no me vayan a malinterpretar, no les estoy diciendo que vayan y se acuesten con quien quieran, no quiero ser promotora de una clamidia, gracias.

Volviendo al tema del porno, que asumo es la razón por la cuál están leyendo esto, ¿quiero ser una estrella porno? No. (Mamá, si estás leyendo esto te puedes calmar). El título era solo para llamar la atención. Antes había dicho que no creo que las mujeres que se dedican al porno o a la prostitución valgan menos, o que su manera de ganarse la vida sea mala, sin embargo, sí debo hacer la aclaración de que lo que está mal en esta industria es lo que el mundo ha hecho de ella. Ese cuento de que una actriz porno es una mujer empoderada que utiliza su cuerpo a su manera, y más personal aún, su sexualidad, no puede estar más alejado de la realidad. Yo no soy una experta en porno, es más, me aburre, pero lo poco que he visto, no se puede ver en él a una mujer empoderada y con el manejo total de su cuerpo. Es imposible negar que la industria del porno es sumamente machista, puesto que en la mayoría de los casos se ve a una mujer doblegada que hace lo que un “macho” le dice que debe hacer.

Ronna Gradus y Jill Bauer son dos periodistas que quisieron mostrarle al mundo la verdad sobre la industria porno, deseo que se materializó en el documental Hot Girls Wanted. El porno amateur vende como pan caliente, y es porque, en primer lugar, el sexo se ha comercializado a tal punto que Britney Spears o Madonna hacen un show en pleno video musical y nadie dice nada, y por otro lado, al ser “casero” es un poco más realista. Supongo que a la gente le gusta verlo porque les muestra mujeres reales, no esas rubias teñidas con implantes de senos y traseros enormes que sólo se consiguen en una tienda. Es como si a las mujeres nos vendieran una chick flick con galanes feos y no con un Robert Pattinson que obviamente no se encuentra en la esquina. No obstante, el porno amateur es uno de los que más fomenta la explotación sexual en mujeres y niños.

Al ser porno casero, las protagonistas deben verse como mujeres comunes y corrientes que encuentras en la calle, ¿y que más real que eso que una veinteañera que encuentras por ahí a la que le prometes dinero y libertad? Lo que sucede entonces es que estas niñas, al estar empezando en la industria porno, no pueden exigir nada, así que no se negocian condiciones de contratación y muchas veces terminan siendo obligadas a nacer cosas brutales que en la vida real no harían. Por ejemplo, hoy 25 de junio de 2015, mientras veía este documental, me enteré de que hay gente a la que le gusta ver porno forzado. Hay personas que disfrutan ver cómo una mujer es obligada a practicarle sexo oral a un tipo hasta vomitar. Literal, hay enfermos que pagan por ver una violación, y lo peor es que la industria del porno lo hace ver como algo legal. ¿No dizque eran dueñas de su cuerpo y de su sexualidad? La magia de la pornografia radica en que le hace creer al mundo que las mujeres se pueden revelar contra ese dogma de que no ven porno y de que el sexo es algo manejado por hombres. FAIL. A fin de cuentas, la pornografia sigue siendo ese espacio en el que una mujer es obligada a hacer cosas que realmente no quiere mientras ella misma se engaña, y engaña a todo un mundo, creyendo que está allí por voluntad propia. Después de tanto, no hay farsa más grande que hacerle creer a alguien que es dueña de su cuerpo cuando “por su voluntad” sigue siendo vista como un objeto sexual.

Tranquilos, no voy a ir de casa en casa quemando revistas porno y bloqueando páginas sexuales de cada uno de sus computadores, no soy tan extrema. Sin embargo, dejo la pregunta de ¿por qué creen que el porno hace tanto dinero? Obviamente es atractivo para muchas personas el ganar $500 dólares en 2 horas sin mucho esfuerzo, no obstante, las repercusiones físicas y psicológicas que deja este oficio son fuertes. El sexo vende porque ya es visto como algo normal, y en efecto, lo es, pero sería correcto verlo así si viviéramos en una sociedad que hace valer por igual a mujeres y hombres cuando de sexualidad se trata. Si me creen loca, nada más piensen en esa película que se estrenó en febrero, 50 Shades of Gray, que le hizo creer a miles de mujeres que por fin eran dueñas de su sexualidad y podían gritarle al mundo que al igual que los hombres, ellas disfrutaban del sexo, cuando la realidad es que no estaba sino fomentando la idea de que ser una sumisa en la cama era algo bueno. Finalmente, debo decir que pienso que ser prostituta, actriz porno, desnudista, etc, no está mal per sé. Lamentablemente vivimos en una sociedad que utiliza estas profesiones para maltratar a la mujer y hacerlo ver como natural, y eso sí que está muy mal. No se trata de esconder el sexo, sino de hacerlo algo digno para ambos géneros. Vayan y vean Hot Girls Wanted, está en Netflix y está buena.

Fuente: http://blogs.fucsia.co/antonimo-de-desparpajo/quiero-ser-una-estrella-porno/1637

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