Todo lo que usted debe saber sobre el sadomasoquismo

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Todo el mundo está hablando del tema. Y más desde que salió la segunda película de la serie de Cincuenta sombras de Grey y lo volvió a poner de moda. ¿Tiene dudas sobre el bondage, la disciplina, la dominación y la sumisión durante el sexo? Acá se las resolvemos.

No es de mojigatos, pero para muchos fue una completa sorpresa el éxito mundial de la novela erótica de la británica E. L. James Cincuenta sombras de Grey. Jamás imaginó la autora el frenesí que generaría el sadomasoquismo entre sus miles de lectores.

De hecho, en 2012 la revista Time incluyó a la escritora en su lista de “Las 100 personas más influyentes del mundo”. Y es que definitivamente pasará a la historia como la persona que puso en la palestra pública una de las prácticas sexuales más viscerales y predominantes entre los amantes contemporáneos.

La historia de la virginal Anastasia Steele, quien, recién graduada de la universidad en Seattle, emprende un romance con el macho magnate de negocios Christian Grey, protagonizada por explícitos pasajes eróticos en los que la práctica de BDSM (bondage/disciplina, dominación/sumisión, sadismo/masoquismo) no le deja nada, literalmente, a la imaginación, sacudió las ventas del mercado librero del planeta, así como lo hicieron su segundo, tercer y cuarto libro, que se titulan, respectivamente: Cincuenta sombras más oscuras, Cincuenta sombras liberadas y Grey.

Recién se estrenó su secuela Cincuenta sombras más oscuras (en inglés, Fifty Shades Darker), solo dos años más tarde. Esta vez dirigida por James Foley, quien con los mismos actores de la primera parte le da rienda suelta a la historia que resulta casi un estudio psicológico sobre la relación entre un dominante y una sumisa. El primero, interpretado por Jamie Dornan y ella, por Dakota Johnson.

Pero no es la primera vez que el sadomasoquismo aparece en la escena. Quizá en la actualidad el consumo popular y la accesibilidad a este tipo de contenidos toman fuerza y se convierten en tendencia, pero a lo largo de la historia ya habían hecho lo suyo distintos autores en la literatura, el cine, la música y el arte en general.

El pionero fue el Marqués de Sade con Juliette o las prosperidades del vicio, Justine o los infortunios de la virtud, La filosofía en el tocador y Las 120 jornadas de Sodoma. De allí en adelante le siguieron La venus de las pieles, de Leopold Von Sacher-Masoch; los casos relatados en Psycopathia Sexuallis, de Kraft-Ebbing; El problema económico del masoquismo, de Freud; Lolita, de Vladimir Nabokov; Las amistades peligrosas, de Pierre Choderlos de Laclos, y Las edades de Lulú, de Almudena Grandes, por nombrar algo de literatura.

El cine también está plagado de referencias: Ninfomaníaca, de Lars von Trier; El último tango en París (donde bien se sabe que sucedió una escena de una auténtica violación anal de Marlon Brando sobre Maria Schneider, planeada previamente entre el perpetrador y el director italiano Bernardo Bertolucci); Belle de jour (Bella de día, en español) de Luis Buñuel; La piel que habito, de Pedro Almodóvar, y La naranja mecánica, entre muchas otras.

Y hasta en la música: en 2010, la neoyorquina Christina Aguilera causó revuelo con su video Dirrty (Sucia, en español), pues incluye imágenes sexuales que hacen alusión al fetichismo, al sadomasoquismo y a la macrofilia (fantasía sexual en la que se interactúa con un gigante). Otro ejemplo es el de Leonard Cohen con I?m Your Man, cuya letra habla por sí sola: “If you want a lover, I?ll do anything you ask me to. And if you want another kind of love, I?ll wear a mask for you” (“Si quieres un amante, haré lo que me pidas. Y si quieres otro tipo de amor, me pondré una máscara para ti”).

Si bien no se trata de una experiencia entre neandertales que un día deciden tomar un fuete y avasallar a su pareja sexual para conseguir el orgasmo, al sadomasoquismo hay que entenderlo como una opción inusual o una vía paralela para la obtención de placer a través de rituales de dominación o maltrato durante el acto sexual. (Consejos de sexo por una lesbiana)

Su nombre per se es un acrónimo o conjunción de los términos sadismo y masoquismo. Por una parte, el sadismo significa “la obtención de placer al realizar actos de crueldad o dominio. Este disfrute puede ser de naturaleza sexual y consensuada”. Viene de Sade, escritor y filósofo francés, candidato a la guillotina y autor de numerosas obras en las que el sadismo sexual ocupa un papel de gran importancia.

Existen varios personajes sádicos en la historia, como Calígula, Tiberio, Gilles de Rais, Vlad Tepes, Murad IV, Isabel Báthory o Catalina la Grande, declarados así por querer ejercer el poder a través del sexo de forma indiscriminada y violenta.

El masoquismo, por otra parte, es “la obtención de placer a través de actos de crueldad o dominio causados a sí mismo por medio de una persona con la que se mantenga un vínculo emocional. La característica fundamental del masoquismo que lo distingue de otros tipos de sumisión es la algolagnia, esto es, la mezcla causada entre el dolor y el placer”.

Es difícil identificar masoquistas conocidos. Pero se sabe que oscilan entre los papeles de mártir y héroe.

En todo caso, el masoquismo tiene raíces en lo humano y no en alguna otra especie. Series de televisión como The Walking Dead retratan estas relaciones, cuyo estudio antropológico afirma que son necesarias para las sociedades organizadas: gobernante vs gobernado.

El sadomasoquismo no tiene género definido. La persona dominante puede ser hombre o mujer, al igual que la sumisa. En realidad, contrario a lo que se podría esperar, el papel dominante lo ostentan con más frecuencia las mujeres. De ahí que la imagen de la dominatriz, esa mujer con botas altas, vestido de látex, atuendo pseudonazi y látigo en la mano, es la que habita en el imaginario colectivo.

Sus víctimas son hombres que quieren ser sus sirvientes y recibir órdenes a gritos. También les gusta estar amarrados o esposados, pues la restricción de movimiento y los ojos vendados es parte fundamental de la parafilia. Y, sobre todo, quieren ser insultados y humillados, lo cual les genera el clímax.

En Cincuenta sombras más oscuras, los papeles están invertidos. Christian Grey es el macho dominante que corrompe a la angelical Anastasia. Ella siempre intenta dejarlo pero su obsesión por él no se lo permite. El famoso cuarto rojo del libro es una adicción como cualquier droga.

El sado también es muy popular en la comunidad homosexual. Lo practican muchas parejas de hombres que con frecuencia se visten como los famosos Hells Angels de las pandillas de motociclistas gringas: cachucha negra, chompa negra y muchas cadenas.

Vale la pena aclarar que así como el sadomasoquismo es una práctica común, sobre todo en Europa, se trata más de un juego erótico que de un acto de violencia. Es lo que en inglés se denomina “role playing”. Cada uno de los participantes juega el papel que más le gusta y la agresividad es más psicológica que física. Hay gritos, hay insultos, hay humillación, pero los golpes son fingidos y, por lo general, suaves. Los dos protagonistas entran voluntariamente a esa actividad y, terminada la sesión, son amigos y cada uno va para su casa.

Practicar el sadomasoquismo no es sencillo y requiere tomar medidas de precaución. No se trata solo de saber castigar, excitar con léxico burdo y sádico en medio de la faena o regar parafina en el cuerpo desnudo del otro. Es imprescindible saber de anatomía y hasta de primeros auxilios, así como cuidar las zonas sensibles del cuerpo. Tiene que saber que no todos los fetiches funcionan, que se encontrará con cosas que deplorará, que le asquearán o que le harán pensar que es un animal. Solo identifique los límites y trácelos muy bien con su pareja.

Que le guste ser dominado, ser una dominatriz o una mistress no es necesariamente malo, pero sí exótico. No entre en pánico. Entender esta versión de usted mismo lo llevará a conocerse mejor y a explorar su sexualidad y la de su pareja. No sea prisionero de sus más oscuros deseos, recuerde que su apetito o imaginario libidinoso es como una olla exprés: debe dejarlo fluir, no asfixiarlo, no taparlo sino liberarlo. El sadomasoquismo es el patrón, el éxito rotundo de Cincuenta sombras más oscuras lo comprueba.

Diccionario del sadomasoquismo

Bondage: Término francés que significa esclavitud o cautiverio. Es una práctica erótica basada en la inmovilización del cuerpo de una persona. Las ataduras pueden hacerse en una parte del cuerpo o en su totalidad, utilizando cuerdas, cintas, telas, cadenas, esposas o cualquier otro elemento que pueda servir como inmovilizador. También se pueden usar mordazas o privadores sensitivos como vendas en los ojos. Es una praxis sexual que a modo de ritual eleva el éxtasis.

Dominación: Práctica en la que una persona adopta un rol dominante (dominatriz) para actuar de acuerdo con su voluntad y su deseo sobre el sumiso. Donde manda el o la dominatriz no lo hace el sumiso. La dominación está sujeta constantemente al consenso y los límites establecidos por el dominado. El BDSM rechaza toda práctica de dominación que no cuente con el consentimiento del dominado.

Disciplina: Es un comportamiento sexual no convencional que implica adoptar un rol: el del maestro inflexible o el del alumno insurrecto.

Sumisión: Rol del sometido o subordinado en el coito sexual. Este papel puede trascender al plano virtual.

Sadismo+masoquismo: Es una fórmula letal que genera adicción y de la que muchas parejas no pueden salir.

Fetichismo: Fascinación por un objeto que interviene en el acto sexual pero no fue creado para esos fines.

Flagelación: Acto de golpear metódicamente el cuerpo humano con implementos especiales, como látigos, correas, varas o cuerdas. En el sexo se aplica voluntariamente y se hacen analogías bíblicas, como los 39 azotes que recibió Jesucristo camino al calvario.

Fuente: http://www.soho.co/sexo/articulo/sadomasoquismo-como-practicar-el-sadomasoquismo/47287

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