Miedo al coito o genofobia: ¿sabes por qué se produce?

En la mayoría de las parejas, mantener relaciones sexuales con regularidad es sinónimo de unión entre las dos personas, que se dan placer mutuo y buscan una satisfacción conjunta. Sin embargo, solo necesitas coger un diccionario para comprobar que incluso el sexo consentido puede generar aversión. Se trata de la fobia al coito o también llamada genofobia, un miedo irracional hacia todo aquello que está relacionado con el contacto sexual o la sexualidad en general y la penetración en particular.

Se trata de un trastorno muy complejo que puedes experimentar tú misma o tu pareja y que, además, varía mucho dependiendo de la situación que tenga lugar y que, además, está íntimamente relacionada con otras fobias que explicaremos más tarde.

Este tipo de fobia, que se da tanto en hombres como en mujeres y cuyos síntomas son de diversa índole se debe a diversos factores que están relacionados o pueden repercutir en el desarrollo de la práctica sexual, siendo el caso de creer que no estarás a la altura de las circunstancias, que puedes sentir dolor (la más frecuente tratándose del miedo a la cópula) en lugar de obtener placer durante el sexo o, incluso que no puedes gustarle a la otra persona en cuestión.

Los casos de fobia al sexo más comunes
Cuando el sexo no es natural ni divertido, estamos hablando de que hay algo que no va bien y eso es precisamente lo que se debe dejar claro en cuestiones de educación sexual. Al contrario que otras actividades, el coito se trata de una práctica que debe estar muy alejada de los complejos, así como de preocupaciones del tipo: “¿estoy suficientemente limpia para disfrutar de mi sexualidad?” o “¿daré la talla con la persona que me gusta?”.

Y es que, a pesar de que se supone que el sexo debe ser una práctica ideal para desinhibirse, muchas personas se encuentran bloqueadas por diferentes causas que le producen temor y aversión a irse a la cama con alguien, entre ellas el miedo al embarazo, la disfunción eréctil o el vaginismo. Es precisamente esta última la más frecuente en las mujeres que han tenido experiencias nefastas relacionadas con la penetración y que les pueden influir en sus próximas relaciones sexuales.

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Miedo al fracaso o a no estar a la altura de las circunstancias. Este tipo de pensamientos son letales durante las relaciones sexuales, puesto que precisamente cuanto más se suceden, será menos probable que el deseado final (la eyaculación o el orgasmo femenino) ocurra. Dentro de este apartado tambien podríamos incluir el miedo a que el pene no consiga la erección y la disfunción eréctil, un problema sexual mucho mas comun de lo que pensamos entre los hombres.

Miedo a decepcionar a la pareja. Aunque en este apartado tambien podría englobar al anterior, conviene diferenciarlo del anterior porque se trata de algo mas relacionado con la sintonía de la pareja que con la situacion en sí. Pensar en cómo debería ser la relación, cómo deberíamos comportarnos o como nos gusta que nos den placer no debería ser motivo para no disfrutar del sexo, ni mucho menos el aspecto relacionado con los complejos físicos y la autoexigencia.

Para ello, siempre es necesario saber comunicarte con tu pareja para contarle cómo te gusta que te den placer y no cortarte a la hora de pedir, así como no pensar en que tu cuerpo provocará aversión a la otra persona y disfrutar en todo momento de lo que os apetece hacer a los dos. ¡Es en ese instante cuando puedes pedirlo!

Miedo a ser dañado en alguna parte sensible, especialmente en la vagina. Esta es realmente la denominada genofobia. Debido a diversos factores sociales, muchas mujeres tienen miedos relacionados con la penetración, así como al uso de juguetes sexuales que se puedan introducir en la vagina o en el ano por si, al hacerlo, les duele. El desconocimiento de una práctica u otra les puede afectar hasta el punto de que sientan fobia o repugnancia a probar algo nuevo. ¡Quizá te guste mucho!

Otras fobias relacionadas con el miedo al coito
La fobia al coito es un trastorno complejo que incluye, a su vez, otras fobias sexuales específicas de las que quizá no hayas oído hablar nunca pero que existen y que pueden afectar tanto a la penetración como a las relaciones sexuales en general. Es el caso de la gimnofobia (o miedo a la desnudez propia y de los demás), la parafobia (miedo a la perversión sexual), la hafefobia (sensación de rechazo al contacto físico y prolongado) o la filemafobia (un trastorno de ansiedad que produce malestar cuando otra persona nos besa por miedo a los gérmenes o a que tenga mal aliento, entre otras causas).

Otras disfunciones sexuales como el vaginismo (que es una contracción involuntaria del músculo de la vagina que produce dolor en la penetracion e, incluso, puede llegar a imposibilitarla) también pueden ser clave en el desarrollo de las relaciones y, en muchos casos, se debe a causas psicológicas que fomentan esta contracción muscular. Esta es sin duda una de las enfermedades que más se sufren en silencio y de la que muchas mujeres encuentran dificultades a la hora de comentarlo con sus parejas, ya sea por ignorancia o por vergüenza.

En este sentido, también se pueden desarrollar otros miedos relacionados con tus posibles fobias surgidas a raiz de experiencias sexuales traumáticas o desagradables, en este caso, ya sea la primera relación o la pérdida de la virginidad o, en el peor de los casos, una violación. Además, en este aspecto tambien afecta el tipo de educación que haya recibido la persona en cuestión y que de algún modo le pueda condicionar en sus experiencias con otras personas, al considerar que algo es impuro o sucio, lo cual le lleva a experimentar asco y temor al contacto de carácter sexual.

Busca ayuda de un profesional
En cualquier caso, lo peor que puedes hacer es omitir que hay algo que no está funcionando correctamente, puesto que tus miedos y tu desconfianza acaban “saliendo” del cuerpo de alguna manera, manifestándose en forma de crisis de ansiedad provocada debido al estres al que te expones y otros sintomas por los que necesitarás terapia o la ayuda de un psicólogo o una psicóloga que pueda te pueda aconsejar.

Es entonces cuando debes pensar que también se ven envueltas en situaciones de características similares otras persona, por lo que no debes dejar de hablar de tus experiencias de manera natural con un profesional o un sexólogo que te puede ayudar mucho con tu problema en tu relación

Sin embargo, lo primero y más importante dentro de este proceso es que debes reconocer cuál es tu problema y, en consecuencia, cuales son tus preocupaciones respecto al mismo. Por tanto, es fundamental que exista comunicacion entre tú y tu pareja para determinar por qué se producen esos miedos y cuál es el motivo por el que no puedes disfrutar del sexo, que es precisamente el motivo por el que se debe realizar.

Por otra parte, debes valorar si el problema depende de ti o de la otra persona y después, de verlo necesario, acudáis a terapia para recibir información de profesionales en esta materia. Mediante la orientación sexual, la terapia psicológica individual y, en el último caso, la terapia de pareja el psicólogo o la psicóloga puede trabajar contigo o con vosotros para ayudaros a superar este bloqueo.

Fuente: https://www.enfemenino.com/sexualidad/miedo-al-coito-que-es-s4011082.html#d24580529-p1

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